sábado, 23 de mayo de 2015

El Régimen porfirista. Política, Economía y Sociedad.

Este Blog está dedicado a lo sucedido en la historia de méxico durante el periodo conocido como PORFIRIATO; Las características de esta administración en lo político y lo económico , la composición social de México Y la influencia de la historia internacional, asi como las consecuencias de éste período sobre el desarrollo actual de nuestro país.
Se situarán también hechos históricos fundamentales  sucedidos durante este período de la historia nacional.

viernes, 22 de mayo de 2015

Porfirio Díaz; El héroe de la paz.


Porfirio Díaz llegó al poder como la mayoría de los caudillos decimonónicos, por medio de las armas.
La rebelión de Tuxtepec triunfó gracias a un enorme apoyo popular sumado a la innegable habilidad militar y política de su caudillo.
La llegada de Díaz al poder fue considerada el triunfó al liberalismo radical.
El 5 de febrero de 1877 ocupó la presidencia provisionalmente y el 5 de mayo ocupó por primera vez la presidencia constitucional.
Díaz usó la fuerza contra sus enemigos políticos " valía más prevenir un desorden que combatirlo después de haber estallado.
De 1877 a 1879 el ejército puso fin a las últimas sediciones lerdistas, levantamientos en Chihuahua, Veracruz, Tepic entre otros.

Esta política tuvo el mejor ejemplo con la masacre de Veracruz de 1879. 

La policía rural creada en 1861 fue muy notoria en el porfiriato. Se trataba de una fuerza policiaco-militar ,que fueron famosos por su violencia y por la utilización de la ley fuga.

La Vuelta al Orden Internacional.

En 1877 persistía la inestabilidad financiera y fiscal. México ante los ojos del mundo, era un territorio inestable e inseguro, peroera también un territorio potencialmente rico en recursos y estratégicamente importante para el comercio.

El mundo había entrado en  una nueva fase que conocemos Imperialismo, la cual se caracterizó por la concentración de la producción y del capital.
El mundo se había dividido en dos grandes bloques: la triple alianza, formada por Alemania, Austria-Hungría e Italia. Y la triple entente, formada por Inglaterra, francia y Rusia.
Por su parte, Estados Unidos De América, se convirtió en un imperio del continente americano.
La revolución tecnológica se sumó a la creación de instituciones bancarias, acelerando el crecimiento de la economía de este país.

Intermedio de Manuel González.

ocupó la presidencia de 1880 a 1884.
En primer lugar, inició negociaciones con Estados Unidos, para controlar el contrabando, el bandolerismo y los ataques indígenas.
En 1884 inauguró el Ferrocarril Central Mexicano que unió la ciudad de México con paso del norte, siendo éste, el primer enlace ferrocarrilero entre México y Estados Unidos.
Incrementó la inversión extranjera, la ampliación de los ferrocarriles y las líneas telegráficas y fundó bancos con capital europeo que otorgaron créditos y préstamos.

Los últimos años de su gobierno, se caracterizaron por la crisis financiera, el desempleo y el creciente empobrecimiento de las clases bajas. Se le acusó de corrupción y la prensa ventiló sin tapujos, las grandes fiestas y despilfarros que se celebraban en el palacio nacional.

La creciente impopularidad del presidente aumentó la popularidad de Díaz quien no había perdido el tiempo preparando su regreso a la presidencia.



















El progreso.



La consolidación de Díaz en el poder no fue una tarea fácil. Con su llegada existían varios bandos políticos que ambicionan el poder tanto como Díaz. Juaristas, lerdistas e imperialistas eran algunos de los grupos a los de Porfirio debía conciliar si no quería  tener problemas en su gobierno. Incluso la iglesia católica, mostrada resistencia al gobierno por la aplicación de las leyes de reforma que afectaron sus intereses al amortizar sus bienes. El reto de su mandato presidencial  era, entonces, unificar y cohesionar las fuerzas políticas y regionales, otorgar legitimidad y legalidad al régimen, respetando o aparentando respetar la constitución, y lograr el reconocimiento internacional.

Manuel Romero Rubio
En esta búsqueda de conciliación, Díaz optó por dos caminos: la conciliación o la negociación. Por ejemplo, conservó  a los grupos que lo apoyaron  en el plan de Tuxtepec, pero también atrajo a viejos opositores,  de tal forma que en 1884, solo un ministro  de Estado podía ser calificado como Porfirista; en cambio, había dos juaristas, dos lerdistas y un imperalista. Su unión matrimonial con Carmen Rubio, hija del ex lerdista Manuel Romero Rubio  sellaba su compromiso con esta facción.

Si bien las leyes anticlereciales estaban vigentes, Díaz no las aplicó todas. Admitió que la iglesia recuperara propiedades, que se reinstalara el clero secular (frailes y monjas) y que se fundaran  congregaciones  consagradas a la educación  y a la atención de enfermos.

También variable era el vínculo de don Porfirio con gobernadores y caudillos. En forma general, el presidente buscó colocar a la cabeza de los estados hombres que le fueran leales y que contaran  con el consenso de los otros grupos de la zona. Si sus partidarios –muchas veces caciques- cumplían con ambas condiciones, los separaba del poder militar pero los ayudaba a ocupar la gubernatura o a mantenerse en ella; si no cumplían con los requisitos, los alejaba de la esfera política, pero les brindaba medios para enriquecerse. Así se ganó a los miembros locales o los debilitó, y logró que las gubernaturas fueran ocupadas por hombres que le fueran fieles, a quienes dejaba cierta libertad, pues no intervenía en su gestión si garantizaba la paz de la región.
El reconocimiento del extranjero era necesario para consolidar su gobierno, por eso recurrió a las relaciones diplomáticas con diferentes países, así brindó garantías y privilegios para recuperar el estatus del país a nivel internacional.  ¿Ahora te explicas por qué estuvo tanto tiempo en el poder?


Gabinete de Dïaz

La Reelección indefinida.

En las elecciones de 1884 Díaz fue el único candidato y por ende , el incuestionable ganador.
Desde entonces, mediante dos enmiendas a la constitución, ( en 1887 y 1890), Díaz pudo reelegirse legalmente durante siete vecs consecutivas.


Cuando la Revolución de Tuxtepec derrocó a Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz ocupó la presidencia, el gobierno de los Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con México, ésto significaba que no reconocía al gobierno porfirista como legítimo.

Debido a la importancia de los Estados Unidos como potencia en el continente americano y a la amenaza de una invasión a territorio mexicano, el reconocimiento norteamericano resultaba de suma importancia para la estabilidad del gobierno de Díaz.

Para otorgar su reconocimiento, el gobierno estadounidense puso severas condiciones al presidente Díaz, en las que se incluía la obligación de México para pagar compensaciones a los norteamaricanos que habían sufrido daños en sus bienes en la Revolución de Tuxtepec, el derecho a norteamericanos para comprar terrenos cerca de la frontera y la pacificación de la zona norte; en la que Estados Unidos proponía que se diera permiso a su ejército para atravesar la frontera y capturar indios y bandoleros.

Díaz conocía el rumor de que el gobierno estadounidense buscaba una excusa para declarar la guerra a México y anexarse parte de su territorio, por lo que tuvo cuidado de no dar ninguna razón que pudiera utilizarse de excusa para invadir y además entregó puntualmente el abono de la deuda.

Utilizando además como agente confidencial en Washington a Manuel María Zamacona, un hábil político, logró el reconocimiento por parte de Estados Unidos en 1878.















Reelección de Díaz: estrategia y justificación


En el 1880 terminaba el primer período presidencial de Porfirio Díaz y algunos seguidores proponían que Díaz se reeligiera, sin embargo, Díaz rechazó tal posibilidad argumentando que iría en contra de los principios por los que había luchado la Revolución de Tuxtepec (de no reelección).

Varios candidatos deseaban ocupar la silla presidencial, entre ellos Justo Benítez (el candidato más fuerte), Manuel M. Zamacona, Ignacio Vallarta y Manuel González (amigo y colaborador de Díaz). Sin embargo la reputación de Benítez respecto a su ambición de poder lo había hecho desprestigiarse y finalmente la declaración del apoyo de Díaz a Manuel González terminaría por inclinar la balanza de la elección por este último.

El gobierno de Manuel González inició de una manera muy favorable y supo mantener la paz y continuar con el progreso económico. Al principio se había mantenido bajo la tutela de Porfirio Díaz pero poco a poco fue separándose de éste. Al final de su mandato Manuel González se enfrentó a problemas financieros que terminarían desprestigiando su período en el poder.

El único candidato en las elecciones presidenciales de 1884 fue Porfirio Díaz, ya no violaba los principios de no reelección, pues no se consideraba como reelección el haber dejado pasar un período entre una ocupación del cargo y otra. Así, Porfirio Díaz fue elegido para lo que habría de ser su segundo período presidencial.
Justificación para la nueva reelección de Díaz


Para el período de 1904, que supuestamente debía de ser el último de Porfirio Díaz, se propusieron dos reformas a la Constitución de 1857, entonces vigente; una era el establecimiento de la Vicepresidencia y la otra la extensión del período presidencial de 4 a 6 años. Ambas fueron aceptadas por Díaz.

Francisco Bulnes fue designado para presentar la candidatura del presiente Díaz para el período presidencial de 1904 a 1910. En esta presentación Bulnes, más que anunciar la candidatura de Díaz, se dedicó a justificarla. Primero hizo un agudo análisis de la situación del país y después enfrento al país con la cruda realidad al decir que se debía reelegir a Díaz para asegurar la continuidad del desarrollo del país. En esta declaración Bulnes expone al país el gran problema de la personalización que Díaz hizo del poder y la necesidad de institucionalizar al gobierno para garantizar la transición democrática en la sucesión de 1910.















Reelecciones de Díaz: la reelección indefinida

Durante su segundo período en el poder, Porfirio Díaz llevó a cabo la llamada "política de conciliación" en la que concedía cargos ministeriales a miembros sobresalientes de otros grupos políticos y amplia tolerancia a la iglesia, ésto con el propósito de obligar a sus adversarios a cooperar y colaborar con él, consolidando así su poder. Esta medida fue la piedra angular de su
política de pacificación, que le valió a Díaz lograr la paz social que necesitaba para su proyecto nacional.

En este período tuvo lugar también una importante mejoría en el comercio y en la economía en general.

Así el apoyo popular hizo que el Congreso autorizada la reelección de Díaz por una "única vez," ya que se pensaba que Díaz requería de 4 años más para completar sus planes.

En su tercer período en el poder (segundo consecutivo) Díaz enfrentó una grave crisis económica que puso en riesgo la base de su gobierno que era precisamente la prosperidad económica, sin embargo el presidente Díaz logró su reelección en 1892 contra numerosas protestas y manifestaciones que fueron reprimidas.

En su cuarto período presidencial Díaz continuó enfrentándose a la crisis económica, después de la renuncia del Ministro de Hacienda, Matías Romero, ocupó su lugar José Ives Limantour quién llegaría a pasar a la historia resolviendo la crisis económica mediante medidas radicales apoyadas en la ciencia de la economía.

Al solucionar la crisis, el gobierno porfirista recuperó su poder político y en 1896 nadie cuestionaba la reelección indefinida de Porfirio Díaz.










Régimen Porfirista. Crisis y Fin.

Al iniciarse el siglo XX el desarrollo económico del porfirismo perdió impulso, la tasa de crecimiento de la producción industrial disminuyó, los productos agrícolas como el maíz y el frijol aumentaron de precio, lo que redujo el consumo interno de la mayoría de la población hasta en un 57%. Naturalmente el mayor peso de la crisis lo resistieron los trabajadores.
Para 1905 el gobierno realizó una reforma monetaria, adoptando como respaldo de la moneda mexicana el patrón oro, antes había sido la plata, fijando la paridad en dos pesos plata por dólar, lo que equivalía a una devaluación del 50%, medida que provocó inflación, deterioro de los salarios y aumento de la deuda externa. Situación que aprovecharon los extranjeros para adquirir empresas y bienes raíces a muy bajos precios.
Sin embargo fue la crisis económica mundial de 1907 la que frenó el desarrollo del país. Iniciada en Nueva York, Estados Unidos, fue la primera crisis financiera del capitalismo moderno, las causas que la originaron fueron la ambición de los capitalistas, la especulación con las acciones de bancos, minas y ferrocarriles y la falta de regulación financiera, situación que provocó la reducción de los precios internacionales de las materias primas impactando las economías de los países menos desarrollados como México. En nuestro país, la crisis provocó aumento de los precios de los productos alimenticios y las materias primas, desempleo y miseria.
La situación económica afectó a las clases altas y medias (hacendados, comerciantes, rancheros e industriales), pero principalmente a las clases bajas, que como siempre, resistieron la crisis, agravándose los problemas sociales y políticos. Hacia 1907 muchas minas y fábricas textiles cerraron y despidieron a sus trabajadores. En el campo los conflictos se generaron por el deslinde de terrenos baldíos, la colonización, la desamortización de las tierras y el sistema de peonaje. En las zonas urbanas, aumentó el desempleo, la prolongación forzada de la jornada de trabajo, los despidos injustificados, la represión de los capataces. Pero a pesar de la represión y de las prohibiciones se organizaron importantes huelgas así como numerosos movimientos de rebeldía campesina, entre los que podemos mencionar a los Yaquis y Mayas.
Al igual que en los países industrializados surgió en México una lucha obrera por salarios dignos, descanso dominical, jornada de 8 horas, reglamentación del trabajo infantil y de la mujer, pago de indemnizaciones por accidentes laborales, entre otras demandas. Así ferrocarrileros, mineros, tabaqueros, panaderos, transportistas y trabajadores textiles formaron los primeros sindicatos desafiando la prohibición establecida por el gobierno. Entre 1900 y 1905 el número de huelgas fue de 29, y de 1905 a 1910 de 106, algunos de estos conflictos se convirtieron en verdaderas rebeliones, como la de los mineros en Cananea, Sonora y la de los obreros textiles en Río blanco, Veracruz.
Para saber más: 
Crisis política
La antidemocracia del gobierno porfirista reflejada en la centralización del poder político y económico, en la ausencia de partidos políticos, en la censura de los medios y sus constantes reelecciones, provocó la inconformidad de amplios sectores sociales, particularmente de los sectores medios urbanos y rurales.
La oposición más sistemática y radical desde 1900, se dio a partir del surgimiento del Partido Liberal Mexicano (PLM) y sus órganos de difusión como Regeneración, el magonismo como también se le conoce contó con la participación de los hermanos Jesús, Enrique y Ricardo Flores Magón, Librado Rivera, Antonio Díaz Soto y Gama, y un gran número de maestros, médicos, estudiantes, periodista, obreros, rancheros. En 1906 publicó el Programa del Partido Liberal Mexicano, cuya plataforma de reivindicaciones, constituyeron el contenido social de la lucha revolucionaria y los principios fundamentales de la constitución de 1917. El PLM también organizó los primeros levantamientos armados en contra del gobierno porfirista, sin embargo no fue la vanguardia del proceso revolucionario, debido a la fuerte represión que Porfirio Díaz ejerció en contra de este grupo.
En el grupo dominante se dieron importantes fracturas, la crisis económica y la falta de oportunidades políticas provocaron la ruptura entre el grupo financiero de la Ciudad de México encabezado por el ministro de Hacienda, José Ives Limantour, y el grupo de hacendados e industriales norteños que se aglutinaron en torno al general Bernardo Reyes. Ante la avanzada edad del presidente, el objetivo era obtener la vicepresidencia.
En 1907 el presidente Díaz concedió una entrevista al periodista norteamericano James Creelman, donde manifestó su intención de retirarse del poder y afirmó que el país estaba preparado para la democracia, por lo cual vería con agrado la formación de partidos políticos para participar en las elecciones de 1910. Estas declaraciones produjeron un intenso debate y la formación de varias organizaciones políticas para contender por la presidencia de la república.
Uno de los movimientos importantes, fue dirigido por el rico empresario y terrateniente coahuilense Francisco I. Madero, quien se convirtió en el representante de los intereses políticos de la burguesía terrateniente norteña y de la pequeña burguesía urbana. La formación del Partido Antirreleccionista con Madero a la cabeza, estableció un programa liberal democrático cuyos puntos fundamentales fueron la no reelección y el respeto al sufragio efectivo, con los cuales logró conjuntar amplios sectores de la población. La prensa fue el medio más importante para difundir su campaña, recibiendo el apoyo de los periódicos El Antirreleccionista, el Constitucionalista y Nueva Era, y en 1909 fundó el periódico El Demócrata.
Debido a sus importantes recursos económicos y al apoyo de Estados Unidos, Madero se convirtió en el principal peligro para Porfirio Díaz, publicó en 1909 el libro La sucesión presidencial de 1910, donde criticó a la dictadura porfirista y ante el fraude de las elecciones de 1910, Madero dio a conocer el Plan de San Luis, donde invitó al pueblo de México a levantarse en armas en contra del gobierno, iniciando así la lucha revolucionaria.